Explorando los confines de la pobreza

Una decena de miembros de la ONG ´Por un buen camino´ llevan ayuda humanitaria a Sierra Leona, Mali y Guinea.
I. MOURE. CALVIÀ.
Las comodidades de la vida occidental nunca llaman la atención a quienes las viven diariamente. La inercia de la costumbre siempre adormece la capacidad de sorpresa. Abrir el grifo y que salga agua; encender el aire acondicionado; comer frugalmente cada día; ir a la escuela; tener una buena cobertura sanitaria; vivir en edificios seguros... Una realidad que uno da por hecha, que por tanto no se valora y que sólo se aprecia cuando se abandona para pasar una temporada en los confines de la pobreza.
Esas sensaciones las tuvieron un grupo de once miembros de la ONG de Calvià ´Por un buen camino´, quienes durante un mes llevaron ayuda humanitaria hasta Sierra Leona , Mali y Guinea. "Es realmente impactante. Ver cómo comen. Ver que no tienen agua potable, que carecen de hospitales, de carreteras. Se limitan a llevar una vida de subsistencia. A vivir el día a día. Sin más", resume Federico Rettori, integrante de la caravana solidaria que recorrió estos países a finales del año pasado. Su primera parada fue la zona norte de Sierra Leona. La región de Tonkolimba. Nombre exótico, divertido, en un país que, sin embargo, representa el paradigma de las miserias que estrangulan a buena parte del África negra. Es el cóctel de sombras de siempre, con dosis de guerras civiles, gobernantes muy dados a la rapiña y poco amantes de la filantropía, y una riqueza en recursos naturales (en este caso, diamantes) de la que nunca se beneficia el sufrido ciudadano.
El resultado se aprecia en el índice de desarrollo humano que elabora la ONU. Sierra Leona ocupa el subsuelo del listado: baja esperanza de vida de 47,3 años (en España es de 80,7), ínfimo producto interior bruto por habitante (1.100 euros) y la tasa de mortalidad más alta en los menores de cinco años. En ese escenario, mísero escenario, todas las ayudas son bienvenidas.
"Las personas que viven allí son increíbles. Es gente muy calurosa, muy agradecida. Recibimos más de lo que dimos", dice Rettori. En colaboración con la organización no gubernamental Desarrollo y Educación de Sierra Leona (DYES), ´Por un buen Camino´ financió un centro de nutrición aportando 3.000 euros. Con esta cantidad, se garantiza la alimentación de una comunidad de 60 personas durante al menos cinco meses.
La ONG calvianera aportó igualmente fondos para la construcción de un pozo de agua. Una infraestructura modesta, pero con resultados superlativos. "Millones de personas mueren cada año por consumir agua en mal estado, ¡y es fácilmente evitable! Con muy poco, se puede hacer mucho", expone Rettori, quien menciona que, en su expedición, iba también una dentista que dio atención a unas 400 personas.
La caravana solidaria se detuvo en una fase posterior en la región central de Mali, aunque su presencia en este país estuvo condicionada por los avisos de las autoridades diplomáticas españolas para que estuvieran alertas ante posibles secuestros de cooperantes.
Aún así, trabajaron en campañas de vacunación contra la malaria y la fiebre tifoidea. ¿El balance de la experiencia? "Ha sido muy enriquecedor, y hace que te des cuenta de que a veces, cuando estás aquí, en España te quejas de cosas que en verdad no tienen ninguna importancia", dice el cooperante.
Diario de Mallorca 2010-03-06